Sunday, September 16, 2012

Un viaje a Guinea Ecuatorial (charla para La Tertulia en Amsterdam)


Voy a comenzar con un poema de León Felipe, poeta de la Generación '27:

Escuela

He dormido muchas noches, años, en el África Central,
allá en el golfo de Guinea, en la desembocadura del Muni,
acordando el latido de mi sangre
con el golpe seco, monótono y tenaz
del tambor prehistórico africano
de tribus indomables . . .
He visto a un negro desnudo
recibir cien azotes con correas de plomo
por haber robado un viejo sombrero de copa
en la factoría del Holandés.

Este poema de un poeta no bastante conocido de la Generación '27 contiene todos los ingredientes; la aventura, historia y literatura, de mi charla de hoy en La Tertulia:

La aventura en un país remoto 'en el África Central, allá en el golfo de Guinea y la desembocadura del Muni' que te hace latir e incluso helar la sangre. Eso ya sabían los primeros colonizadores y viajantes, descritos como 'turistas en busca de emociones fuertes'. Creo que yo era una turista así, aunque cuando salí a Guinea Ecuatorial todavía no me di cuenta de 'las emociones y experiencias fuertes' que iba a vivir...

 La historia de Guinea Ecuatorial, no sólo con España como colonizador, sino también con colonizadores portugueses, ingleses e incluso los holandeses de 'la factoría holandés'. Se veían confrontados con 'tribus indomables' y pensaban domar y dominarles a través de los 'azotes con correas de plomo', sólo por haber robado 'un viejo sombrero de copa'. Aquí el poema de León Felipe parece ser una acusación de cómo los colonizadores trataban a los indígenas africanas. A la vez muestra todos los clichés de los 'primitivos negros desnudos con sus tambores prehistóricos africanos'.   

La literatura a la que pertenece el poema, en este caso escrito desde el punto de vista de los españoles. León Felipe permaneció dos años en Guinea Ecuatorial, de 1920 hasta 1922, donde trabajaba como encargado colonial en la asistencia sanitaria. Y había algunos escritores españoles más que escribieron sobre Guinea, como por ej. Miguel de Unamuno, que escribió en 1920 una introducción para el libro 'En el país de los bubis' de José Más, hombre de negocios que vivía desde su juventud en la isla Farnando Poo, hoy en día Bioko. Unamuno nos da una buena impresión del pensar de aquel entonces, que pone lo salvaje frente a la civilización a través de los libros:

"Hay en este libro, lleno de interés como todos aquellos en que un espíritu de veras poético nos cuenta casos y cosas de países de salvajes, un largo pasaje sobre la primera caja de libros que llegó para la venta a Fernando Poo, pasaje que más de una vez tendremos que recordar. Los anteriores colonos de la isla tropical africana no tenían libros; 'nos aburre la lectura' le decían a José Más; pero éste, a quien fue la lectura la que le lanzó a los doce años a su vida aventurera, deseaba libros para alimentar su fuente de acción, porque él vivía y los otros se dejaban vivir; él era un emigrado, los otros emigrantes. Escribió a su casa pidiendo libros y le enviaron unas cuantas novelas."

Todo eso desde el enfoque de los españoles, y surge la pregunta que también existía una literatura producida por los Guineoecatorianos (o Guineanos) y originales habitantes del país. De eso les voy a hablar, pero quisiera comenzar con mi propia aventura en el país que ha sido mi primera experiencia en África, mezclado con un poco de historia.


Guinea Ecuatorial es un pequeño país (tiene un poco más que un millón y medio de habitantes) en el oeste de África entre Camerún y Gabón. Consiste en algunas islas como Corisco, Annobón y Bioko (antigua Fernando Poo) donde se encuentra la capital Malabo (antes llamada Santa Isabel). La segunda más grande ciudad es Bata en Río Muni o Mbini.

Es el único país de África que tiene al español como idioma oficial en su constitución (porque fue una colonia española), pero también existen idiomas locales de los tribus como el fang, bubi, benga, ndówe, y el pidgïn english que es una mezcla del inglés con el español, que tiene su origen en los braceros nigerianos que vinieron antes para trabajar en el cacao.

La aventura

Mi propia aventura la he escrito en un tipo de cuento bajo el título 'Burocracia y mucho bling-bling' que comienza así:
 
 
 
"Una ducha en Guinea Ecuatorial quiere decir echarse baldes de agua en la cabeza. Pero no te puedes echar todo el balde de una vez porque se pierde el agua, por eso siempre se ve flotando en el cubo grande otro más pequeño, para que puedas dosificar las cantidades.
El agua aquí no es algo natural, es una tarea diaria. Y hay muchas cosas más que no son naturales. La electricidad, por ejemplo. Cada vez que llegamos a la casa [la casa de Juan Tomás Ávila Laurel a quien visitaba varias veces] hay una cierta tensión. ¿Habrá luz? No, otra vez no hay luz. Pero incluso cuando hay luz, sabemos que puede irse en cualquier momento. Su casa se encuentra al borde de la capital, Malabo (en la isla de Bioko). Hay fango y desorden en el camino a su casa. Lo mismo que en toda la ciudad en donde no parece haber medidas públicas. Nunca llegas con los pies secos, ni limpios, pero contento porque no te caíste en uno de los tantos  huecos profundos que tiene el pavimento."
Ya dice mucho de las circunstancias bajo las que la mayoría de sus habitantes vive. Pero el país tiene más caras. También conoce una riqueza enorme que se nota en algunos edificios oficiales. Son edificios en Malabo y Bata que yo en mi relato llamaba edificios de 'bling-bling':
 
 
"Bata tiene una calidad a lo Disney. Destruyen los antiguos edificios coloniales para reemplazarlos por construcciones de palacios cubiertos con azulejos de baño. Se ven muchas fachadas brillantes con diseños abstractos. “Arquitectura de baño”, dice mi acompañante americano. Según él, el resultado de una idea falsa de modelos occidentales. Podríamos llamarlo también ‘posmoderno’, pero de un posmodernismo africano, con mucho ‘bling bling’. En Bata han hecho un tipo de jardín en el mismo estilo que nadie sabe para qué sirve porque no está permitido entrar. Aunque muchos edificios brillan, siguen pareciendo envoltorios vacíos, sin objetivo. Arquitectura de fachadas que sólo parecen querer dar una imagen de imponencia."

En muchos países hay grandes diferencias entre pobres y ricos, pero en Guinea esas diferencias son extremos. La causa la encontramos entre otros en el petroleo:

 
 
 
El presidente, Teodoro Obiang Nguema Biyogo (que es fang), un militar formado en los valores franquistas de la Academia Militar de Zaragoza, llegó al poder el 3 de agosto 1979 gracias a un golpe militar, el llamado 'golpe de la libertad'. Puso fin al terrible régimen de su tío Francisco Macias Ngeuma Biyogo, el primer presidente de Guinea desde la independencia de España en 1968. Macías fue asesinado después por Obiang, su propio sobrino, que inició una nueva dictadura en la que se enriquezó cada vez más como había hecho su tío; y aún más, cuando en 1996 la multinacional estadounidense Mobil comenzó la extracción de petróleo en el territorio ecuatoguineano, lo que llevó a un aumento considerable de ingresos para el país. Guinea Ecuatorial hoy en día es el tercer productor de crudo del África subsahariana tras Angola y Nigeria (con una extracción estimada de 300.000 barriles de petróleo diarios) y es el país con mayor renta per cápita de África.
Sin embargo, la riqueza no está sirviendo para mejorar las condiciones económicas de la población, sino ha servido para fomentar ese 'bling-bling' oficial y personal, para dar cierta 'legitimidad' internacional al régimen con visitas de representantes de los gobiernos de EEUU y España, entre otros.

Con todo 'su petróleo' Obiang se cree un dios: En Julio de 2003, la radio estatal anunció que: 'El presidente es un dios que está en contacto permanente con el todopoderoso, y puede matar a cualquiera sin que nadie le pida cuentas y sin ir al infierno, porque es el Dios mismo'. Ya dice todo.

Yo escribo sobre mi viaje:

 
 
"El presidente Obiang tiene un palacio en cada ciudad. Su palacio más grande está en Bata (la ciudad más importante en Río Mundi, en la tierra firme). Se encuentra tras los muros, en un terreno gigantesco vigilado por militares. Una ciudad en una ciudad en la que nadie puede entrar. Al lado de los muros viven los militares con sus familias. Las casas demasiado altas las destruyeron porque le quitaban la vista del presidente. Para saber lo que hay detrás de los muros se tiene que cruzar en avión. Por coincidencia yo me encuentro en el avión al lado de la ventana por donde puedo ver los edificios color pastel y estilo clásico. El conjunto de edificios tiene algo de una tarta con piscina y terreno de golf que forma el centro de una finca enorme."
Traté de viajar en un país así, gobernado por militares y con poca libertad que me ha costado dinero y esfuerzo e incluso nos robamos. Las dificultades ya comenzaron en la llegada a Malabo. Sólo me habían dado un visado para dos semanas y quería quedarme cinco semanas. Para eso tenía que pasar por mucha burocracia:

 
" En la oficina de turismo en Malabo, que resulta ser una oficina poca decorada, encuentro a un funcionario de aspecto jovial, rodeado por pilas de papeles. Necesito documentos para poder viajar y hacer fotografías. “Eso va a ser muy difícil”, dice el hombre. “Porque los ministros que tienen que firmar no están.” Todos resultan estar en un congreso en Bata. Pero tal vez lo logro, si me esfuerzo bastante en ello. Me manda a la Tesorería General para recoger los papeles y los sellos necesarios. Si vuelvo con esos papeles dentro de unos días él va a ver lo que puede hacer. Mientras tanto se asoma por detrás de su silla con un cigarillo encendido en la boca, apuntando a una foto amarilla de sus hijos cuando todavía eran jóvenes, y charlando sobre el fútbol.Bovenkant formulier

Los papeles que compro en el edificio de cristal reflectante y semi redondo tienen un aspecto fascinante. De hecho es papel ciertamente distinguido aunque vacío, con sólo el escudo de la República de Guinea Ecuatorial impreso en la parte superior. Ese papel va acompañado de un tipo de bono que llaman ‘timbre de Estado’, mencionando ‘pago al Estado’. Me dan la instrucción de escribir una carta al ‘excelentísimo ministro’, y entregarla junto con los timbres a los del turismo. Entonces vuelvo al sitio del señor en su despacho. Me deja entrar, y todo empieza de nuevo desde el principio. Otra vez me dice cuán difícil es que me den un permiso para viajar, me cuenta cómo están sus hijos que ya son adultos, y cuán maravilloso es que el equipo de Holanda casi ganara el campeonato de fútbol. A la vez estudia mis papeles con cierta precaución, o por lo menos finge hacerlo. Da su aprobación y los grapa. “La espera ahora es la espera al ministro”, dice. Y me aconseja que vuelva después de unos días.

Así es como suceden las cosas en una dictadura burocrática. La palabra clave es ‘paciencia’. “Ten paciencia”, es lo que me dicen cada vez que necesito un documento. La prolongación de mi visado, por ejemplo. Para eso también se necesita enviar una carta con sellos al ministro. Y eso va a través de la Policía Nacional, situada en un edificio moderno en las afueras de la ciudad donde empieza la selva. Esta vez les dejo la tarea a otros. Un escribano escribe la carta al 'excelentísimo ministro’. Pero eso no es todo. Esta vez el ministro está ‘enfermo’, y por eso no puede firmar. Intento que me den la prolongación sin soborno. Para eso tengo que visitar varias veces la oficina de policía, y al final sólo tengo éxito porque me he puesto un vestido muy escotado. En Bata hace falta pedir otra prolongación, pero allí ni siquiera el escote ayuda. La actitud es más bien hostil. Hay un ambiente de ‘nosotros no en Europa, vosotros no aquí’. Eso es lo que me dicen literalmente e incluso se niegan a hablarme. Los papeles ya recibidos en Malabo los declaran simplemente nulos."

Logré en viajar después con mucha ayuda; ayuda de los americanos que trabajaban en Malabo para 'asistir al presidente para mejorar su aparato militar' (siempre he pensado que en realidad eran del CIA), americanos negociantes en Malabo y Bata, una empresa marroquí que arregló mi transporte a Corisco, el consul español que me dio papeles oficiales para los militares en Corisco, y el Centro Cultural de España en Malabo que al final arregló mi visado.

Y a pesar de toda esa ayuda nos robaron en Moka, en la isla Bioko:


"Cerca de uno de los palacios presidenciales nos detienen los militares. Estamos en un coche alquilado con chófer, y uno de los pasajeros quiere examinar el palacio de cerca. Así pasamos las barreras abiertas, tal vez con aspiraciones demasiado turísticas. Estúpido, pero ningún crímen. El grupo de militares que nos detiene, algunos con cerveza y sólo unos en uniforme, tiene otra idea. Nos encontramos en el terreno del presidente y tenemos ‘un problema serio’. Eso significa entregar pasaportes y recibir amenazas e intimidaciones. El americano entre nosotros no espera y elige ‘la solución americana’.Paga una suma absurda para salir de la trampa y nos dejan ir. Pero todavía no estamos: un poco adelante en el camino hay otro grupo que hace lo mismo. Esta vez todos llevan armas y uniformes. El americano paga otra vez."

A los finales de mi estancia visité Corisco donde Obiang estaba destruyendo casi toda la isla con la ayuda de los marroquies. Lo describí así:

 

"Los marroquies de la empresa Somagec construyen aquí un aeropuerto fuera de cualquira proporción con una pista enorme que ocupa media parte de la isla. Aunque esta empresa marroquí ayuda al presidente para joder la isla, sus obreros son muy amables. Cuando me llevan de regreso a la tierra firme me cuentan mucho de los planes presidenciales. Junto con el rey de Marruecos, Obiang quiere contruir aquí un palacio. El aeropuerto enorme sólo sería para su propio uso. Y para impresionar a los gaboneses, me dicen. Comportamiento ostentoso en nivel alto. También aquí resulta encontrarse petróleo, y de lo que se trata es quien puede reclamar ese petróleo. Nunca han establecido las fronteras con Gabón en definitivo, y un despliegue de fuerzas tiene que mostrar quien es el dueño de la isla."

 
 
 




Termino la descripción de mi viaje con:


"Después de mi viaje por el interior y a Corsico los americanos me confunden con una espía para el servicio secreto holandés. Pues, ¿quíen va a base voluntario a una dictadura como Guinea Ecuatorial?"
Para dar mi historia un poco más contexto sigo con un pequeño resumen de la historia y después les voy a contar algo de la literatura guineana:

El fondo histórico
 
 
 
La historia de la colonización comenzó con los portugueses que exploraron el Golfo de Guinea en 1471. En ese año el portugués Fernando Poo, que buscaba una ruta hacia la India, situó la isla en el mapa y la bautizó 'Fermosa'. En 1472 los portugueses descubrieron la isla de Pagalú a la que llamaron 'Ilha do Annobom' o 'Ano bom' (año bueno). Los portugueses colonizaron las islas Bioko, Annobón, y Corisco en 1494, las cuales convirtieron en 'factorías' o puestos para tráfico de esclavos. Hasta el año 1641 cuando vinieron los holandeses sin permiso para establecerse en Bioko, centralizando desde allí el comercio de esclavos. Pero los portugueses volvieron en 1648 para sustituir la compañia holandesa por una propia y empezaron la venta de esclavos desde Corisco, con la ayuda del tribu benga de esta isla. Siguieron con ese comercio en el siglo dieciocho, hasta 1778 cuando tras el tratado de San Idelfonso y El Pardo cedían a España las islas junto con los derechos de trata esclavista y libre comercio en el golfo de Guinea. Cambiaron el nombre Fernando Poo en Santa Catalina.

Después, entre 1826 y 1832, los ingleses ocuparon las islas de Corisco, Annobón y las islas de Elobey (cerca de Corisco) para 'luchar contra el tráfico de esclavos', o sea bajo el pretexto de eliminar la competencia con los otros poderes. Santa Catalina la llamaron Port Clarence (hoy Malabo). Pero los españoles volvieron y en 1858 llegó el capitán Carlos Chacón como gobernador de origen hispano y España renovó su presencia en el Golfo de Guinea. Sin embargo la ‘hispanización’ del territorio no empezaría hasta años más tarde, con la llegada de los misioneros.

El periodo colonial duró hasta los años sesenta del siglo veinte. En julio de 1964 España concedió a sus provincias africanas la autonomía. A pesar de eso duró hasta el 12 de octubre de 1968 cuando Guinea Ecuatorial accedió a la soberanía internacional. En ese mismo año se organizaron las primeras elecciones presidenciales, resultando elegido Francisco Macías Ngeuma. Hizo de Guinea Ecuatorial una dictadura, se habla del ‘ngeumismo’ o afro-fascismo. En los años ’70 unas 110.000 personas, un tercio de la población, ya había huido del país. Y después vino su sobrino Obiang del que ya hablábamos, con su hijo y sucesor 'el ministro de Agricultura y Bosques del Gobierno' Teodorín al que llaman 'el patrón' y del que se dice que "Si un día su excelencia lleva zapatos azules, probablemente ordena al chófer que saque el Rolls Royce azul del garaje donde guarda sus 11 bólidos de lujo"; que le gusta vestir como un dandy y combinar el color de los zapatos con el del coche. Además no es el único hijo de Obiang; tiene unos treinta más con distintas mujeres y a todos los tiene que cuidar bien.

 
 
 
A pesar de todo eso España mantiene relaciones estrechas con Guinea. Fueron represantes del gobierno de Zapatero como José Bono (anterior presidente del Congreso de los Diputados), y Trinidad Jiménez (Ministeria de Asuntos Exteriores), mientras  a otros que criticaban ese tipo de relaciones como Rafi de la Torre de Radio Exterior de España, cuyo programa era la única ventana de libertad para decenas de miles de personas, los mandan fuera (lo que hizo Aznar)]
 
La literatura

 
La literatura africana en español de Guinea Ecuatorial es relativamente desconocida, al contrario de lo que sucede con las literaturas africanas en lenguas inglesa, francesa y portuguesa. Eso tiene que ver con las diferencias entre los países europeos y sus capitales; Madrid era más un lugar remoto que por ej. París que ya era un centro cultural, más bien cosmopolita en el siglo diecinueve. En Madrid no hubo apoyo para la creación ni tampoco para dar a conocer la historia guineana. Los escritos circularon en hojas sueltas, cuartillas o cuadernos dispersos e incluso hoy en día los escritores en el exilio se encuentran en toda España.

Pero con eso ya hablamos de escritores guineanos, mientras que la literatura escrita por ellos comenzó muy tarde; después de la guerra civil española, justo por el motivo ya mencionado. Antes ya había escritores españoles (colonizadores) que escribieron sobre la exploración y la explotación de Guinea. Las primeras expresiones literarias en lengua castellana aparecen desde el comienzo de la colonización. Es lo que se suele llamar el Africanismo literario o literatura colonial, que es lo escrito por los exploradores, los funcionarios coloniales, misioneros y viajeros aventureros.


En el comienzo de la colonización aparecieron libros de viaje, crónicas, informes y memorias, y más tarde sobre todo literatura misional (de los misioneros). El tema central de esos primeros libros era el país Guinea Ecuatorial (o Guinea española como se llamaba el país en la época de colonización) con protagonistas siempre idealizados y blancos, mientras dan una visión negativa y paternalista de los Africanos que aparecen retratados como seres inferiores. Es literatura dirigida al público de la metrópoli que justifica la situación colonial que se conoce como 'cristianización y civilización' de los 'pueblos inferiores'. Las primeras obras del africanismo literario empezaron a aparecer en el siglo XIX, y es una literatura que sigue apareciendo en el siglo XX. Incluso la literatura de la época postcolonial y post-Franco muchas veces no se ha liberado del exoticismo y del romanticismo, y muchas veces los autores nunca habían estado en Guinea. Un ejemplo es 'Historia de una meastra' (novela en si simpática que salió en 1990) basada en la vida de la madre de la autora Josefina Aldecoa como maestra en el campo española y en Guinea, en la época justo antes de la guerra civil. Pero Josefina Aldecoa escribió sobre Guinea sin haber estado allí.

En cuanto a los escritores de origen guineoecatorianos:

Los primeros y anónimos literatos de la cultura guineana eran los juglares, que de padres a hijos y de pueblo en pueblo transmitieron sucesos épicos. Debido a la tradición; la leyenda, la historia, la fábula, el mito, han jugado un papel decisivo en el nacimiento de la literatura guineana escrita. Las primeras manifestaciones literarias se centraron principalmente en torno a la revista misional La Guinea Española, publicada por los misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María en el Seminario de Banapá, en la entonces isla de Fernando Póo, hoy Bioko. El primer número de esta revista salió en 1903 y en 1947 se comenzó con traducciones de leyendas y historias para 'traducir el alma y la mentalidad de los nativos'. Pero poco a poco los traductores incorporaron en sus traducciones algo suyo y empezaron a manipular los relatos tradicionales. Así nació una propia literatura guineana, aunque todavía ligada intimamente a las formas originales. Esos primeros traductores o escritores sirvieron como puente entre el arte narrativo tradicional del trovador (llamado en distintas zonas «griot» o «djéli») y el arte narrativo occidental moderno dominado por la escritura.

 

Aunque poco a poco surge una literatura propia, los primeros autores guineanos no se mostraron muy críticos. Se diferían del resto de los escritores africanos por el enfoque en la narrativa y por la ausencia del combate o lo anticolonial en su literatura. Las primeras novelas guineanas salieron en los años cincuenta del siglo pasado, escritas desde una perspectiva europea. Así sus escritores rechazaban consciente o inconcientemente su propia identidad étnica (podría ser que eso también tenía que ver con el sistema colonial en Guinea que no pasaba de la enseñanza secundaria que estaba enfocada en la formación de seminaristas y funcionarios subalternos para la administración colonial).

Hay más poesía en el periodo postcolonial:

Donato Ndongo-Bidyogo, que también escribió una antología de la literatura de Guinea Ecuatorial, deja ver una orientación que se aleja de sus propios raices en un poema que hizo en 1974:

Cántico
 
Yo no quiero ser poeta
para cantar a África.
Yo no quiero ser poeta
para glosar lo negro.
Yo no quiero ser poeta así. 

Bajo Macías, en el 'periodo de silencio' cuando no salió ningún libro en Guinea y cuando muchos murieron o huyeron a España, sí se buscaba sus propios raices en la tierra violentada y perdida desde el exilio:                                                                                                         
Poema de Cristino Bueriberi Bokesa (periodo 1969-1979):

Nostalgia de mi tierra

Me dirás tú, mar inmenso.
¿Dónde está mi bella tierra?
que desde esta lejanía divisar
quiero con afán marinera?    

¡Oh!, ¿quien desvelar pudiera,
esta nuble que me anubla;
que a mi tierra cubre blanca,
oscura porosa y muda?

El veloz viento no sopla.
El sol ocultado está.
El cielo su rostro encubre.
Muge rotunda la mar.

¡Tierra mía, tierra mía!
¡Qué lejos estás de mí!
¡Mis ojos, suave, anhelan
fieles tu verde verdín!

Los pájaros ya no cantan.
Ya no se oye su clarín.
¡Tierra mía, tierra mía!
¡Qué lejos estás de mí!

También hubo y todavía hay una influecia de la situación política en los temas literarios:

Madre:

Dáme esa vieja lanza
Que usó el padre
Y el padre del padre
Tráeme mi arco nuevo
Y el carcaj repleto de flechas
Que parto a matar al tirano

Francisco Zamora Loboch ((periodo 1969-1979)

En la narrativa, se sigue notando la influencia de la tradicción oral en la obra de unos autores. El origen oral hace que no se pueda concebir el escribir sólo en función de su autorrealización, puesto que se escribe desde y para su pueblo. Para los escritores guineanos, la literatura es necesaria, independientemente de su valor estético (en la tradición oral existe una perfecta simbiosis entre el narrador y su público).

Pero, los autores de hoy en día ya no se inspiran del todo ni se apoyan profusamente, como la generación anterior, en la literatura tradicional, sino que parten también de la realidad más inmediata con sus contradicciones, e incorporan temas más universales. Un ejemplo es Juan Tomás Ávila Laurel (novelista, poeta, autor de obras de teatro) que usa la ironía y el sarcasmo en sus trabajos que son una crítica a la sociedad guineana determinada por la colonización y dictadura. En su obra de teatro 'Los hombres domésticos' (1994) un locutor de la radio local sufre insoportables dolores de cabaza e incontrolables vómitos a causa de su constante lectura de noticias falsas y mentiras abiertas. Y en 'Mar de ollas', uno de sus 'Cuentos Crudos' el gobierno anula por decreto todas las actividades de las celebraciones navideñas que lleva a situaciones absurdos como el corte de las trenzas de todas las mujeres con un 'cortatrenzas', sólo porque el gobierno ha decidido que tienen que devolver todo lo comprado y arreglado, incluso los peinados ya hechos.

 
Voy a terminar esta charla con leer un fragmento de este cuento de Ávila Laurel que dice mucho de la Guinea actual; tanto del comportamiento de los representantes del gobierno como de las relaciones con los extranjeros que se encuentran en el país por la explotación del petróleo [Mar de ollas p. 10/11]

Anita Brus
16 de septiembre de 2012

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